Inversamente
por: Santiago Barbosa
De bucear y bucear
me he quedado en el fondo luminoso de un océano
laberíntico.
Cada vez mas cerca del cuartel de los
capitanes.
Subo de vez en cuando a la superficie,
Me divierto con los rostros,
saludo a los saludables y a unos cuantos
más.
A veces suelo hundirme de nuevo
por las escaleras de caracol que bajan
por tu ser
y lo comprendo aún más.
-No te enredes allá arriba-
me decía un viejo amigo a la vez amigo
viejo y tiene razón,
aunque no del todo.
Vuelvo y subo;
La claridad no me hace más ventajoso en
la superficie,
incluso, me hace vulnerable.
Lo básico es lo difícil querido Lezama,
la bruma sobre el viejo pesquero me tapa
la vista
y vuelvo a los golpes de la infancia.
Bajo,
cabiz.
esta vez, por mi propia espiral
reafirmándome
y consolándome con este capricho número…
no sé.
Recupero mi fuerza,
y desde el fondo,
espero el momento.